El bebé de USA 1994, ya creció
junio 29, 2012Patricia Trindade/Metro World News
Él convive con la fama desde los dos días de vida. Aquél 9 de julio de 1994, Brasil entero se detuvo para ver la victoria del Scratch contra Holanda en un 3-2 en Dallas, en los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos, y terminamos viendo un gesto que pasaría a la historia y se convirtió en el símbolo del tetracampeón mundial ese año.
Autor del segundo gol de color verde-amarillo, Bebeto corrió hacia la línea lateral del campo, y en compañía de Mazinho y Romario, hizo un conmovedor gesto moviendo los brazos como arrullando a su pequeño que se hizo famoso. Ese día, el mundo conoció a Mattheus, el bebé recién nacido que homenajeaba la camiseta número 7 de Brasil, con apenas dos días de vida.
El bebé del Mundial creció. El próximo 7 de julio, va a cumplir 18 años y debutó en el partido profesional del Flamengo contra el Santos, en el último día 17. El hijo del tetracampeón del mundo ya se había puesto el “manto sagrado” del equipo en febrero de este año, en contra del Olaria, cuando los titulares del rojo y negro disputaban la Copa Libertadores. Ma-ttheus entró tarde en el juego y tocó poco la pelota. En los meses siguientes, regresó a los juveniles, fue el máximo goleador en el campeonato estatal de categoría con 21 tantos, y hace unos días subió oficialmente a los profesionales.
El mediocampista se reestrenó en el Flamengo con la camisa 43. “Tuve la opción de tomar el número 42, pero luego preferí el 43 porque la suma de 4 y 3 da 7, el número de mi padre. Pero fue sólo un homenaje… Trato de evitar esta referencia”, explicó.
En el futbol, dice Mattheus, va a tratar de ser cada vez menos “El hijo de Bebeto” para ser cada vez más Mattheus Oliveira. “Sé que la comparación es normal y va a pasar. Ahora quiero construir mi propia historia. Tenemos diferentes características, jugamos en posiciones distintas”, dice el centrocampista de 1.85 m. “Mi padre es mucho más bajo y fue delantero. Me gusta lanzar, soy mediocampista, me gusta servir a los atacantes”, dijo el joven.
Bebeto no oculta su orgullo al ver que su hijo le sigue los pasos: “Desde la infancia me di cuenta del talento que tiene Mattheus. Con seis o siete años, he entrenado las faltas con él en casa. Incluso mandé construir una portería, porque vi que tenía el don. Es un niño disciplinado, se levanta temprano, le gustó entrenar. Tiene todo para triunfar, sobre todo en una posición que carece de buenos jugadores en Brasil”, dijo.
Mattheus fue criado principalmente en Gávea, un barrio de clase media-alta y alta de la zona sur de la ciudad de Río de Janeiro. Su historia con el Flamengo, comenzó incluso antes de nacer. Su padre, Bebeto y su madre, Denise, se conocieron en el club. Fue con la camisa del Fla que su padre alcanzó la fama y se capacitó para ponerse la amarelinha (la camiseta amarilla, como símbolo nacional).
“Desde niño yo dije que iba a jugar en el Flamengo”, afirmó el jugador, que en 2004, a los 10 años, comenzó con el futbol sala del equipo rojo y negro. Dos años más tarde, fui a pedir que cambiaran el césped del campo. “No lo quise llevar. Mi primo fue con Mattheus. Había unos 200 chicos y él quedó entre los 10”, recuerda el exnúmero 7 de Brasil y del Flamengo.


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