Pacquiao-Bradley: La ‘conspiración’
junio 12, 2012Roberto C Balmori
La noche del sábado 9 de junio de 2012 será recordada por muchos en el mundo del boxeo, aficionados, dirigentes, promotores y los mismos peleadores marcarán en sus calendarios esa fecha, no por una impresionante manifestación de boxeo, no por la técnica desplegada en el cuadrilatero, ni siquiera por el hecho de tener al que es considerado el mejor peleador libra por libra de todos los tiempos, el 9 de junio quedará marcado en el libro negro del boxeo por el descaro con el que en la decisión pesaron más los intereses económicos que la pericia pugilística.
El nombre de Manny ‘Pacman’ Pacquiao está lleno de contrastes, representa a un filipino de estatura promedio, pero que pelea cual gigante, que se ha impuesto ante cualquier rival al que le han puesto en una u otra ocasión, ha demostrado su valía entre el encordado y fuera de él. En su tierra poco le falta para tener un altar, dirigente político, defensor eclesiástico, movedor de masas; ese es el lado brillante del púgil.
Como cada ser humano tiene un lado no tan brillante, una sombra que acompañará a la historia del éxito. Pacquiao se ha visto envuelto en al menos dos casos (los más evidentes) en donde aparentemente la decisión de los jueces parece distar mucho de lo acontecido en la docena de episodios peleados por el filipino. El 12 de noviembre de 2011, un Juan Manuel Márquez ávido de revancha, se enfrentó al filipino en una de las peleas más emotivas para el mexicano. Luego de los 12 rounds y tras un estruendoso abucheo del público y la mirada atónita de millones de televidentes, Pacquiao fue declarado vencedor en un enfrentamiento que parecía favorecer al rival. A final de cuentas, los números de golpes acertados efectivamente favorecían a Pacquiao, pero lo que se vió en el ring parecía distinto.
El 9 de junio pasado llegó uno de los pasajes más controversiales en la historia del boxeo mundial, Pacquiao le hacía frente a Timothy Bradley. En el trámite de la tan esperada pelea, el estadounidense se vio superado por el campeón. ‘Pacman’ parecía haber tenido el control absoluto en al menos 10 de los 12 rounds que se disputaron. El ‘compubox’ que mide la cantidad de golpes conectados afirmaba lo que los espectadores ya sospechaban, Manny se había impuesto en el encuentro aunque no pudo dejar a Bradley en la lona.
Cuando sonó la campana, los rostros de los asistentes mostraban una plena confianza, no había manera en la que la diosa victoria no le sonriera al filipino, pero los jueces opinaban diferente. Las tarjetas favorecieron a Bradley, ahora la confianza había abandonado la faz de los presentes y la incredulidad se apoderó de los que lo estábamos viendo, todo carecía de sentido y fue entonces que el boxeo perdió la poca credibilidad que le quedaba, aunque había un pensamiento que no abandonaba la mente de los testigos de este ardid de los jueces: ¿Por qué?
Esta pregunta no tendrá una respuesta oficial única y probablemente pasen años para que la verdad llegué completamente a la luz, pero según un reporte de Business Insider, la contestación puede ir en una línea que no nos gustaría mirar.
La hipótesis manejada por Rafe Bartholomew, periodista estadounidense, apunta a que la mano que mueve la pluma de los jueces, es una mano bastante larga y tenebrosa: la de la empresa promotora de ambos peleadores.
Y es en ese momento en el que nos ponemos a pensar, Manny Pacquiao y Timothy Bradley son manejados por la firma Top Rank. ‘Pacman’ con su envidiable técnica ha derrotado a todos los peleadores manejados por la misma empresa que él, recordando que a la compañía le conviene enfrentar a sus propios peleadores entre sí, pues de esta manera no divide las ganancias.
Por este lado van varias opiniones acerca del por qué no se ha dado una pelea entre Pacquiao y Mayweather, ya que una pelea entre Manny y otro peleador de Top Rank, representa más ganancias para la compañía que enfrentar al filipino con el peleador de Golden Boy.
Muchos se preguntarán ¿y eso qué tiene que ver? Todo, ya que el ahora excampeón del mundo, no tenía un rival de peso para el otoño de este año, entonces la teoría de Bartholomew apunta a que si en lugar de haber una pelea espectacular con otro peleador, las ganancias se multiplicarían si Pacquiao perdía la pelea del sábado y en el otoño buscaba la revancha contra Bradley.
Esta teoría ha ido creciendo en cuanto a fuerza con todo y la declaración del mandamás de Top Rank, Bob Arum quien al terminar el enfrentamiento comentó: “Nunca había estado tan avergonzado del deporte del boxeo como lo estoy esta noche”. Ante lo cual añadió “Ganaré un montón de dinero con la revancha, pero esto (la decisión de los jueces) fue un ultraje”.
Son meras conjeturas y teorías y la mejor opinión la tendrán ustedes, los lectores, pero de que habrá que aclarar lo que sucedió ese día en la MGM Grand Arena, de eso no queda duda. Conspiraciones, negociaciones turbias, tratos dudosos bajo el agua, elementos que serían dignos de investigación por parte de Elliot Ness y sus Intocables pero que nos ocupan hoy en pleno Siglo XXI dejan sólo una cosa en claro, que en el boxeo la única arma que queda para convencer, es el ‘knockout’.

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