HOMO SOCCER – La grandeza del América: Un tabú histórico
marzo 31, 2012Homosoccer
La grandeza del América: Un tabú histórico
Por Miguel Ángel Lara
En México hay sitios muy grandes: el Palacio Nacional, el Zócalo, el Monumento a la Revolución, Teotihuacán, Chichen Itza, la Torre Mayor, la Torre de Pemex, el Parque Fundidora, etc. También solemos engrandecer todo lo que hace este país en los discursos. Producto de la Revolución Mexicana, el discurso priísta, vertical, grandilocuente, ególatra y descontextualizado, dejo una herencia histórica que no ha sido del todo buena para este país. Todos lo sectores del país incluidos los medios de comunicación se tragaron las alocuciones oficiales como un dulce y engrandecieron cualquier cosa que podían que tuviera que ver con el gran desarrollo de la nación. El futbol no fue la excepción cualquier cosa que hacía un equipo puntero, que destacaba, era sobredimensionado por la narrativa futbolera de la época.
Justamente el América no fue la excepción y fue durante los años setentas, década en la que por cierto Cruz Azul se volvería un equipo “grande”, que los entonces cremas fueron parte de la metamorfosis que acompañó la perorata panbolera de aquella época. Es importante establecer que los hechos de grandeza del equipo fue exponenciada por varios medios de comunicación, que acostumbrados a la verticalidad del discurso y a la poca retroalimentación de una postrada opinión pública, decían y pontificaban a discreción. En este contexto, vamos a analizar porque el América no es tan grande como la historia mediática y oficial dice, aunque por supuesto el hecho social existe como tal.
Intentaremos desdoblar el hecho social como tal, no cuestionarlo históricamente porque ahí está, existe y está plasmado. Lo que intentamos con esta disección es entender que a pesar de los hechos, la historia contextual nos dice que el América no es tan grande como parece, porque en el contexto internacional, cuando el equipo obtenía un título como la Copa Interamericana ante Boca Juniors en el año 78, nunca compitió en Copa Libertadores por ejemplo. Nunca se enfrentó a equipos en competencia, con los cuales podría comparar su “grandeza”. Es cierto, eran las circunstancias del país, de un continente oscurantista secuestrado por las dictaduras militares y civiles como lo era el caso mexicano. Estaba además la CONMEBOL, un ente tan negro como las dictaduras de los países que regía, que por supuesto era cerrado y jamás iba a admitir siquiera a equipos mexicanos porque ni siquiera no lo pensaba.
Bajo este parámetro, sin embargo, no podemos hablar de un América grande, por esa falta de competencia. Hablamos limitadamente en al ámbito mexicano. Los partidos amistosos o aquella Copa Interamericana, no pueden reflejar competitivamente al equipo, pese a la presunción de grandes estrellas y de pode económico. La conciencia de los hechos es hacer entender al americanista que no debe conformarse con la “historia oficial” del equipo, sino que debe pensar en que la construcción de hechos no refleja la grandeza del equipo, al contrario lo limita, porque no hay puntos de comparación.
Cuando por fin el futbol mexicano es admitido en la Copa Libertadores en 1998, los hechos históricos por fin tienen una apertura holística y se ve de manera distinta al futbol. Existe un punto de comparación entre los equipos nacionales y el futbol competitivo del Continente Americano. Por supuesto los dos más grandes de México son los que incursionan de manera simétrica a la competición sudamericana. América logra su pase a los octavos de final y empieza a construir hechos sociales más amplios en torno suyo. Así, el equipo de Coapa ha jugado casi todas las instancias posibles de Copa Libertadores, teniendo incluso actuaciones muy destacadas, pero insuficientes para sus seguidores ¿por qué? Porque no ha sido campeón de este torneo, teniéndolo todo para serlo. SER CAMPEÓN Continental, un hecho social que este equipo ha despreciado una y otra vez, porque no ha entendido intrínsecamente lo que significa SER el mejor de un continente que tiene al futbol como religión.
Es por eso que al América no le ha alcanzado para ser grande. Porque en el plano internacional, en el que realmente se necesita serlo, no ha ganado absolutamente. Hoy la globalización obliga a muchas instituciones que se precien de ser exitosas a demostrarlo en un mundo en donde la hiper-competencia y la obsesión por ganar es cotidiano en el mundo de las grandes corporaciones.
Eso en el contexto global, otro factor que limita la supuesta grandeza del América es la empresa que lo sustenta. Televisa no ha tenido hasta ahora, la visión estratégica de construir al equipo como un negocio aparte. No ha sido capaz de separar a la oncena del resto de sus unidades de negocio, manteniendo amordazado al club a una estrategia telenovelera. Directivos van y vienen, la mayoría de ellos incompetentes, sin una visión empresarial global acorde con la supuesta grandeza del equipo. No tienen una base inteligente y pensante que los haga creces cualitativa y cuantitativamente, pese a ser unos de los dos clubes más populares del país. Es penoso ver como Boca Juniors, tiene una visión mucho más global de marca que el equipo que más dinero tiene en el continente americano. No se venden camisetas del américa en China, por ejemplo, de Boca sí. En España y el resto del Europa el América es pobre diablo desconocido; a Boca lo conocen hasta en Albania. Es decir la marca América, no tiene visión de empresa, tiene mentalidad de futbolista mediocre que huele y apesta a viejo. No se moderniza y esta anquilosado en una historia mezquina, anodina que dice en el papel, “que es grande”.
En América no hay una planeación estratégica, como empresa, funciona dianosauricamente, con decisiones verticales que no tienen ningún sustento en términos de negocio independiente. En ese sentido el Milán de Berlusconi, supo separarse de la televisión y ser un ente aparte. Hoy Mián es uno de los clubes más ricos del mundo. Por supuesto esto repercute en el futbol cancha, pues no se han generado los recursos humanos suficientes para modernizar a este equipo. Directivos sin preparación ni cultura del futbol global, con miope visión del negocio del futbol, son los que toman las erróneas y catastróficas determinaciones en el equipo. Con directores técnicos de bajo nivel intelectual y moral, con una oclusión de conceptos terrible, producto de una falta de renovación de recursos humanos que ahoga a nuestro futbol y a nuestro deporte, de tal suerte que el América no busca en una mercado sano, sino enfermo y caduco, por tener a la misma gente reciclándose una y otra vez, práctica que raya en lo obsceno.
Por eso el América no es grande, aunque el discurso oficial así lo diga. La reflexión es que aficionado americanista, ese que se entrega y llora por su equipo cada domingo y que mienta madres en el estadio, sea consciente del producto que consume. Si bien es cierto que como todos los equipos en el mundo la del América es una comunidad afectiva, pero para que este amor funcione, debe reflexionarse a fondo. Pensar en un equipo con mayor visión global, con directivos que tengan un nivel de preparación por encima de la media, capaces de planear, de darle seriedad y contexto internacional al equipo. Con una empresa que entienda de una vez por todas que debe manejar a las Águilas como una unidad de negocio aparte, y sobre todo que trate de ser líder internacional y un triunfador en el evento más importante del Continente, la Libertadores. Ojalá el americanista pensante lo entienda y sea también parte de una transformación y grandeza que sea seria y en serio, no un mito mediático y futbolístico que lo único que dado hasta ahora es frustración.



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