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HOMO SOCCER: La democratización del futbol

julio 15, 2012

Homosoccer

La democratización de la Crónica

Miguel Ángel Lara.

AP

¿Por qué no utilizar las redes sociales para que las gente elija al narrador que quiere escuchar en los partidos de su equipo favorito? ¿Por qué no modernizar y democratizar la crónica deportiva y darle a la gente lo que quiere? Si los aficionados en una votación semanal eligen al narrador que quieren que aparezca en determinado juego de futbol, se obligará a muchos a mejorar su estilo narrativo, a ser más creativos ya manejar mejor el lenguaje. Quizá elegir al más entretenido, al más divertido, al más juicioso. ¿Por qué no?

Lo que planteamos aquí es casi impensable para los medios que siguen programando a narradores cuya ignorancia supina ofende la inteligencia de muchos que los escuchan y que tienen que aguantar sandences, datos falsos, egolatría y estridencia verbal. Una buena parte de la población, la que tiene acceso a la información, educación y que es capaz de leer el discurso mediático del futbol y otros ámbitos, ya no se traga con facilidad a esos narradores que son incapaces de contextualizar un partido de futbol incluso hasta de ser divertidos. Hoy que el país cuestiona todo y que está despertando hacía una cultura critica para una mejor construcción de ciudadanía, hoy que el papel de muchos periodistas está entredicho por su actuación antes, durante y después de las elecciones porque casi de facto, se sumaron a un candidato a la presidencia, también se debe cuestionar la capacidad del narrador y analista de futbol.

Sin duda este deporte es patrimonio cultural de la humanidad y no se debe permitir que cualquiera lo narre así como así, algo que pertenece a los ciudadanos como es el futbol. En materia de futbol México presenta una extraordinaria paradoja: por un lado entrenadores y futbolistas que se comprometen con el país y sus contextos tratando de jugar lo mejor posible en cuanto torneo se le presente y hablo de las selecciones menores que han tenido papeles destacados por lo menos los últimos dos años. Por otro, la verticalidad de los dirigentes y medios de comunicación que siguen desangrando la esencia del juego y del propio negocio, extrayendo despiadadamente cual mina de diamantes o pozo petrolero recursos lícitos o ilícitos para mantener posiciones de poder y un sistema que ya empieza aser caduco como muchas de las instituciones de este país llamado México. Al último quedan los ciudadanos que para el futbol se traducen en consumidores y que representan muchos dólares cada uno.

Lo que se propone en este texto es que la ciudadanización del futbol sea posible mediante procedimientos donde se pueda elegir el discurso adecuado, eligiendo a un narrador que sea del gusto y del interés público, como lo es el futbol, aunque esto a los dirigentes y a los medios de comunicación no les guste. Que sean las redes sociales y una votación pública semanal la que determine quien narrará los partidos de futbol. Seguramente la calidad se elevará, insisto.

La democracia en el futbol no existe, vaya ni siquiera se ha sembrado una semilla para que ello suceda. Sin embargo es el momento de reflexionar que es lo que los ciudadanos mexicanos consumen en materia futbolística. No es extraño que las nuevas generaciones por eso miren hacía Europa, donde el verdadero futbol global impera e influye en los sentimientos de los aficionados. Por eso es que Barcelona, Manchester United y otros hoy ocupen los sueños de muchos niños y jóvenes que ven reflejados valores de competitividad, seriedad y excelencia en un futbol que han tomado para sí, dejando que el nuestro se revuelque en el estiércol de la mediocridad, desde la toma de decisiones, hasta el discurso de quien lo narra y lo cuenta.

El panorama se torna aun más complejo si se tiene en cuenta que varios factores indispensables para la construcción democrática del futbol, tales como una prensa libre, una sólida protección a los derechos del consumidor, una dirigencia independiente, vigorosa e inteligente, requieren ser sustancialmente fortalecidos y muchos grupos de aficionados pensantes con capacidad para llegar a eso son tradicionalmente excluidos y no tienen acceso al poder a través de los canales formales y por ende, manifiestan sus frustraciones por vías alternativas como las redes sociales, por ejemplo. Esto se ha reflejado en como rechazan a muchos narradores de futbol a través de estos canales.

En las circunstancias de incertidumbre por las cuales pasa el país, ¿Es iluso pedir la democratización del futbol iniciando por esto? No, no lo creo. Insisto en que el futbol es un ejercicio ciudadano que ha sido secuestrado por el poder, sin embargo es la propia ciudadanía la que puede recuperar el tiempo perdido. Un signo de democracia en el futbol es que los dirigentes se dieran cuenta de ello, o al menos algunos cuantos. Los medios no harán caso a la petición de este texto, es decir seguirán imponiendo narradores, pero el ciudadano se las puede arreglar para elegir y escuchar el discurso que quiera para que este gran juego no languidezca y en cambio siga creciendo. Es hora de hacerle caso a los excluidos del futbol, aquellos que con inteligencia, capacidad y sagacidad, puedan colaborar con el máximo deporte en México, fortaleciendo la toma de decisiones y sus estrategias.

En esta tarea no hay atajos: consolidar la democracia en el futbol mexicano es un proceso, no un acto aislado. Pero hacer que las instituciones ligadas al máximo deporte se desempeñen efectivamente es sólo una parte del desafío. La otra es demostrar a ciudadanas y ciudadanos que el futbol trabaja en las cuestiones que verdaderamente preocupan como la transparencia en la información de compra y venta de jugadores, de la toma de decisiones ejecutivas que involucren a la afición, en transparentar y democratizar las trasmisiones de la selección mexicana que debe ser patrimonio de todos y dejar en claro las relaciones con las empresas patrocinadores y el origen de los fondos para soportar un equipo de futbol, sobre todo ahora que la inseguridad y el crimen organizado han penetrado muchas instituciones del país. Ojalá que nuestro futbol sea capaz de dar respuesta a esas cuestiones y que sea sujeto al efectivo control ciudadano cuando no cumpla. ¿Es caso mucho pedir?

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