Homo soccer: “Autoritarismo a ras de pasto”
febrero 18, 2012“Autoritarismo a ras de pasto”.
José Samuel Martínez López.
México es un país donde actualmente conviven 112 millones de habitantes de los cuales 1 es el hombre más rico del mundo, más de 50 millones de personas se encuentran en situación de pobreza y casi 10 millones sobre-viven en extrema pobreza.
México es un país regido bajo un frágil sistema democrático en donde la corrupción forma parte del sentido común y la violación de la ley a favor de unos cuantos es un hábito cotidiano.
México es un país desigual donde los puestos políticos se usan como trabajos para auto-servirse y hacer negocios privados mientras que un buen número de los ciudadanos se comportan en el ámbito público como súbditos indiferentes y desordenados.
México es un país que tiene una Constitución con leyes escritas que se cumplen muy poco y reglas no escritas que se aplican casi todo el tiempo.
México es un país donde los grupos criminales parecen estar mejor organizados que los aparatos desorganizados que buscan combatirlos.
México es un país donde hay un barroco culto a las formas y las apariencias, y donde la mayoría de los habitantes prefieren usar el lenguaje, no para emitir verdades claras y directas, sino para ocultar lo que realmente sienten y no decir lo que piensan.
México es un país donde hay muchos talentos e inteligencias individuales que luchan cada una por su propio beneficio, pero donde casi no hay proyectos colectivos y se invierte poca inteligencia social para resolver los problemas comunes.
México es un país donde hay mucho egoísmo, impunidad y autoritarismo pero poca responsabilidad, consciencia y compromiso social.
México es un país donde casi el 70% de la población se declara aficionada al futbol y donde la FEMEXFUT oferta y vende un espectáculo que a pesar de su bajo nivel sigue siendo consumido por un número considerable de aficionados poco exigentes.
México es un país donde cada temporada los equipos nacionales prometen a sus aficionados luchar por el campeonato, pero donde no necesariamente el mejor equipo del torneo gana la liguilla.
México es un país a donde cada temporada llegan (ya maduros) jugadores argentinos y brasileños que aquí son comprados y anunciados como “cartas fuertes”, mientras que en sus países de origen son poco conocidos o se les considera jugadores que ya van de salida.
México es un país donde los dueños de los equipos profesionales de futbol, cerrando filas, violando la ley y asumiendo un pacto de caballeros, constituyen un consejo que instaura un cartel monopsónico “legal” que les permite aislar o congelar a los jugadores que no acaten sus reglas.
México es un país donde cada torneo se organiza una obscena pasarela y tianguis de piernas (el draft) donde los dueños, los directivos, los técnicos y los promotores se pasean como dioses, mientras que, arrastrando su dignidad, los jugadores viejos o desplazados suplican o cabildean hasta ser contratados o rechazados.
México es un país donde los directivos de algunos clubes (aplicando el autoritarismo a ras de pasto y desconociendo que el deporte espectáculo es un negocio donde las lesiones, el estado de ánimo y el azar también juegan) amenazan a sus jugadores con suspender sus salarios “hasta que por fin ganen”.
En fin, el nuestro es un país donde, a nivel público (frente a los aficionados y las cámaras), los jugadores profesionales de futbol se comportan como estrellas, mientras que frente a sus patrones y los dueños de sus cartas se comportan como súbditos desorganizados o esclavos de lujo que sin chistar ni movilizarse aceptan las injustas condiciones laborales que el sistema futbolístico mexicano les impone.


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